Muñecos
Ella siempre habia deseado tener esa hermosa muñeca de procelana que estaba en lo mas alto de la ostentosa vitrina de la tienda de juguetes. Despues de muchas navidades fallidas,porfin logro convencer a su viejo y anciano padre de que era lo que mas anhelaba poseer en la vida.
Cuando la tuvo recostada en su brazos, la miro fijamente a sus brillantes y cristalinos ojos susurrando palabras que quedarian grabadas para siempre en la memoria de aquella palida muñeca:... "nunca estaras sola... te protegere y cuidare con esmero y cariño... siempre estare aqui para ti..."
Paso mucho tiempo y aquella niña dejo de serlo. Todo el tiempo corriendo de un lado a otro, luchando por sobrevivir en el agitado mundo actual, siempre pensando en como lidiar con el aburrido y monotono dia siguiente... pero siempre antes de dormir, tomaba del estante su hermosa muñeca y la acomodaba en su cama junto a ella. Preparaba una taza de te con dos cucharadas de azucar y se sentaba a contarle todo su agobiante dia, la muñeca. paciente y tranquila, escuchaba atenta los problemas de su dueña, no importaba que tan dificiles o tontos fueran, simplemente callaba y pensaba sin poder compartir su consejo.
Esta actitud era tan continua que se volvio una costumbre, una que se acabo con la llegada de un sentimiento atroz. La mañana siguiente al 23 de mayo quedo muy marcada en los recuerdos de esa muñeca, la noche anterior su fiel relatora de historias no habia llegado, apenas y dieron las 6:46 de la madrugada la puerta se abrio con dificultad, dejando entrar a dos personas poco visibles en aquella obscuridad. Gemidos y suspiros inundaron la habitacion como melodias silenciosas y constantes, repetitivas pero agradables al oido de cualquier culto de la musica. La muñeca no comprendia lo que estaba pasando pero solo se limito a escuchar la delirante experiencia auditiva, una experiencia totalmente nueva y arrebatadora.
El sol saliente desperto a la muñeca, quien se habia quedado dormida arruyada por esas melodicas expresiones de amor, y tratando de recordar aquellos sonidos, vio desde lo alto de su estante a un hombre barbudo y exhausto compartiendo la cama con su eterna cuidadora... pero no habia peligro suponia ella, sobre todo si su ama habia consentido que compartiera su calido y comodo lecho.
Desde ese dia, aquella niña que juro que nunca la dejaria sola, empezo a dejar de contarle sus secretos, dejo de acostarla en esa exquisita cama que tanto le gustaba sentir con su frio y fragil cuerpo, la dejo simplemente olvidada en el recuerdo. La obscuridad nublaba su mirada, ahora perdida de la muñeca, tratando de salvar los momentos de cuando ella creia ser feliz... pero era inutil. Cuando todo parecia perdido y la desdicha se acrecentaba ,un paquete amarillo y con un gran moño rojo llamo la atencion y curiosidad de ella, y observo como su dueña lo abria delicada y elegantemente estirando el moño que caia al piso cual sutil hoja de otoño. Apesar de sus esfuezos no lograba ver lo que habia salido de el, cansada prefirio ignorarlo junto con las expresiones alegres que provocaron ese detalle en el centro de la habitacion.
Para su sorpresa una mano rosada y suave la tomo por la cadera, esta pertenecia a su dueña, que la recosto como en los viejos tiempos sobre la cama. La miro como lo hizo la primera vez y empezo a hablar sobre disculpas, temores, alegrias, miedos, sueños, amor; la muñeca sola la miraba alegre de haber vuelto a resultar util, pero algo interrumpio ese inolvidabe momento.
Un hombrecillo color avellana, ojos obscuros y cabello rizado desvio su atencion de los ojos de ella. Sintio como su porcelanizado corazon se estremecia, una sensacion que ningun muñeco podia sentir, un sentimiento ajeno a la naturaleza de su gelido ser. Ambos se miraron pero no dijeron nada, silenciosos, serenos, sosegados. Ambos compartieron el mismo estante, mientras nadie los veia, mantenian largas conversaciones que se tornaban en hermosas y placenteras conclusiones sobre su entorno y estilo de vida. A la muñeca dejo de importarle el hecho de que su ama ya no le prestara interes alguno, solo le importaba estar al al lado de el, era suficiente sentir la presencia de ese ser que llego ahi sin avisar, sentir su mirada tierna y acojedora, advertida de la ligera caricia que notaba sobre su mejilla.
Un sollozo y una cruel carta de despedida despues de una prueba de embarazo positiva, fueron suficientes motivo para que esa vieja y antigua escopeta de guerra fuera disparara sobre su menton. Atreverse a mirar fue un desgarrador sentimiento de culpa y dolor. Las sabanas blancas de la cama se tiñieron de rojo junto con las plantas de los pies de los muñecos que bajaron a ver. La muñeca llorando se sento junto a su ama manchando su vestido, preguntando a su amado el porque de las cosas. El solo la observo y penso: "Aveces, los humanos son lo que nosotros... fragiles y quebradizos muñecos de porcelana".
FIN
José Arturo Castañeda Ortiz
Haces que las imágenes sean muy claras en mi cabeza.
ResponderEliminarNo me esperaba el final, no sabía si esperar algo para la muñeca o para la chica y resulta que el final es un poco sobre las dos.
Me gustó mucho aunque me hizo sentir mucha tristeza, sobre todo la parte en donde los pies de los muñecos se llenan de sangre.